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¿Qué es Misión Sucre?El Plan Extraordinario Mariscal Antonio José de Sucre, denominado “Misión Sucre”, es una iniciativa del Estado Venezolano y del Gobierno Bolivariano que tiene por objeto potenciar la sinergia institucional y la participación comunitaria, para garantizar el acceso a la educación universitaria a todos los bachilleres sin cupo y transformar la condición de excluidos del subsistema de educación superior. En esta Misión se conjuga una visión de justicia social, con el carácter estratégico de la educación superior para el desarrollo humano integral sustentable, la soberanía nacional y la construcción de una sociedad democrática y participativa, para lo cual es indispensable garantizar la participación de la sociedad toda en la generación, transformación, difusión y aprovechamiento creativo de los saberes y haceres. En las últimas décadas del siglo pasado, el Estado fue reduciendo progresivamente sus responsabilidades en materia educativa y específicamente en lo que se refiere al nivel de educación superior. De hecho, la inversión realizada en educación superior en Venezuela desde 1989 hasta 1998, evidenció una tendencia descendente, afectada por la propensión a realizar recortes presupuestarios en todos los sectores del ámbito social y, en especial, como una estrategia para construir la viabilidad del proyecto de privatización de la educación superior. Esto trajo como consecuencia una amplia deuda social acumulada, pues
la matrícula universitaria sufrió un estancamiento, favoreciendo
la exclusión de los estudiantes provenientes de los sectores más
pobres. Desde 1999, el Gobierno Bolivariano ha dedicado sus mejores esfuerzos a fortalecer todo el sistema educativo venezolano y hacer realidad el ejercicio de la educación como derecho humano, para lo cual ha sido indispensable rescatar la iniciativa del Estado como garante de oportunidades educativas de calidad para todos, tal y como lo señala el artículo 102 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, que refiere: "La educación es un derecho humano y un deber social fundamental, es democrática, gratuita y obligatoria. El Estado la asumirá como función indeclinable y de máximo interés en todos sus niveles y modalidades, y como instrumento del conocimiento científico, humanístico y tecnológico al servicio de la sociedad…" La prioridad otorgada a la educación como proceso fundamental
para el cumplimiento de los fines esenciales de la defensa y el desarrollo
de la persona y el respeto a su dignidad, la promoción de la prosperidad
y bienestar del pueblo y la garantía del cumplimiento de los principios,
derechos y deberes reconocidos y consagrados en la Constitución
, se ha traducido, entre otras realizaciones, en: En este marco reivindicativo y de justicia social se ubica la Misión
Sucre, que junto a los esfuerzos antes mencionados, significa un impulso
a la educación gratuita, obligatoria y de calidad para todos aquellos
que habían sido excluidos por las políticas del sistema
escolar venezolano. Con respecto al acceso a la educación superior,
el Gobierno Nacional ha logrado la expansión de la matrícula
de los Institutos y Colegios Universitarios y en buena parte de las Universidades
Nacionales Experimentales, en una labor conjunta con las autoridades y
las comunidades de estas instituciones. La exclusión en la educación superior Si realizamos una breve revisión histórica y social sobre el problema de la exclusión de la educación superior, nos encontramos que a partir de los años 80 la composición social de los bachilleres que ingresan a las universidades públicas, se conforma cada vez y en mayor medida por ciudadanos provenientes de los sectores medios y altos de la población, mientras que pocos de los bachilleres pertenecientes a los sectores menos favorecidos de la población logran integrarse al sistema de educación superior. Tendencia que contraviene el sentido de promoción social que ha de tener la educación y facilita el incremento de las brechas de inequidad que existen en nuestro tejido social. La exclusión de la educación superior debe ser entendida
considerando la totalidad de planos que afecta. La exclusión no
sólo significa una disminución de posibilidades educativas
sino que incide en las perspectivas de futuro de la población.
Parafraseando a Bastidas y otros (1999), la exclusión educativa
significa una dificultad para acceder a experiencias y relaciones que
pueden encontrarse asociadas al fracaso y suele imponer límites
al desarrollo de habilidades cognitivas, de competencias comunicacionales
en contextos diferentes al familiar y comunitario y al acceso a informaciones,
técnicas y conocimientos. Dificulta también el acceso a
nuevos escenarios para la formación permanente y restringe las
posibilidades de empleo. Vistos la educación y el conocimiento
como factores estratégicos para el desarrollo integral sustentable,
la exclusión no es solamente un problema individual o familiar,
sino que afecta negativamente sobre toda la nación. Afecta la cohesión
social y grupal, porque cercena los espacios de aprendizaje como espacio
público, donde eventualmente pueden cohabitar los diversos integrantes
de las comunidades e incluso de distintas colectividades. Obstaculiza
la base común de conocimientos y comunicación que necesita
un país para considerarse nación. Es un problema político;
disminuyendo las posibilidades de participación en las decisiones
públicas, tener influencia sobre los otros y derecho de palabra
para opinar. La exclusión es una fuente de desequilibrio en el
acceso al poder, aislando aún más a los pobres. Tabla 1: Demanda total, asignados CNU-OPSU y nuevos inscritos en la educación
superior, 1998-2000 En el cuadro anterior se observa como, a pesar del incremento de los asignados por la vía CNU-OPSU, la proporción representa en el mejor de los casos el 13% del total de estudiantes que ingresan a la educación superior. Aunado a ello, las cifras de personas que no ingresan a la educación superior ronda números entre setenta mil trescientos cincuenta y seis (70.356) y cincuenta y cuatro mil quinientos veinte (54.520). En otras palabras, se ha excluido a más de ciento noventa y un mil aspirantes sumando los tres años. Ello, sin contar a quienes desisten aún antes de inscribirse para la Prueba Nacional de Aptitud Académica, al evaluar negativamente sus posibilidades de ingreso. Sin embargo, el énfasis debe ser puesto en el índice de exclusión. Es muy importante tomar en cuenta que diecinueve (19) de cada cien aspirantes se vieron excluidos de la educación superior en el año 2000, veintitrés (23) en 1999 y veintisiete (27) en 1998. Si bien la tendencia es al descenso, estos datos indican dos cosas: las cifras de estudiantes sin cupo representan casi la cuarta parte de la demanda; y cuando se analizan estos números se entiende que el Proceso Nacional de Admisión administra un bajo porcentaje de los cupos totales de educación superior, aun cuando es el mecanismo que resulta menos excluyente. Tabla 2: Comparación de la demanda estudiantil satisfecha por las universidades públicas clasificada por nivel socioeconómico y expresada porcentualmente en los años 1984 y 1998. Año 1984 Año 1998 La tabla 2, brinda una mejor panorámica de cómo las universidades públicas a través del tiempo han reducido su capacidad de ingreso para los sectores más pobres de la sociedad. Las clases obrera y muy pobre (reconocida en otros trabajos como “marginal”), han reducido sus números de ingreso a poco más de la mitad y a menos de la tercera parte respectivamente, entre los años de 1984 y 1998. En la tabla 3, se aprecia la tendencia al descenso que se mantenía hasta 1998 en los cupos para los bachilleres que egresaban del sector público de la educación. Un poco más de una tercera parte de los cupos en términos porcentuales, perdió el sector oficial. Paralelamente, los egresados del sector privado ocuparon casi diez por ciento más. Tabla 3: Comparación de la demanda estudiantil satisfecha por las universidades públicas clasificada por dependencia pública o privada del plantel de proveniencia y expresada porcentualmente en los años 1984 y 1998.
La conclusión que se puede extraer de las cifras anteriores, es que las instituciones universitarias a través de sus propios mecanismos permitieron que entre el año 1984 y 1998 se cambiara un patrón paritario de ingreso por condición socioeconómica o por dependencia del plantel, hacia un sistema injusto que privilegia a los sectores de clase alta y media-alta y a los egresados de planteles privados. Esta distorsión aparece claramente asociada a la generalización de los mecanismos internos de ingreso. En definitiva se había consolidado en Venezuela, la tendencia
mundial que señala la Declaración sobre la Educación
Superior para el Siglo XXI (UNESCO, 1998): Durante la década de los 90 la política social del Estado
venezolano fue orientada por el paradigma de la focalización, en
donde se atendían los problemas coyunturales con programas sociales
de impacto restringido en aquellos grupos identificados como los más
vulnerables, cuyo objetivo primordial era garantizar que se cubrieran
las necesidades básicas para la subsistencia de la persona. Las
políticas sociales del nuevo Estado venezolano producto del proceso
constituyente, reconocen necesidades sociales más allá de
lo material o de la ubicación del individuo frente a una línea
imaginaria de pobreza. La construcción del equilibrio social dispuesto
en el Plan de Desarrollo Económico y Social de la Nación
implica una nueva visión del ciudadano y sus derechos, en donde
la participación protagónica en la toma de decisiones implica
los retos de la transformación y formación. La construcción
de una sociedad más equitativa y justa, pasa necesariamente por
preparar a la población para el ejercicio de la ciudadanía
de forma soberana, incrementado su nivel educativo. La educación superior es un factor estratégico para la transformación social, la consolidación de la soberanía nacional y la construcción de una sociedad mejor. El acceso al conocimiento y la información, la participación en los circuitos de difusión y transformación de los saberes, la creación intelectual, el desarrollo tecnológico y su aprovechamiento creativo son claves para el desarrollo humano integral y sustentable; el reconocimiento, la comprensión y el conocimiento de nuestra diversidad y potencialidades como país; la búsqueda de la justicia social, el combate de la pobreza y de todas las formas de exclusión social; la consolidación de la participación protagónica del pueblo venezolano, de la democracia participativa y de la ciudadanía democrática; la expansión y la democratización de las capacidades educativas, científicas, tecnológicas y económicas de la nación; la seguridad alimentaria; la conservación y enriquecimiento del patrimonio cultural; la garantía universal e indivisible de los derechos humanos; la democratización de la sociedad internacional; el equilibrio ecológico; la integración latinoamericana; el fortalecimiento de la condición humana y los procesos que faciliten la paz, la comprensión y la colaboración entre los pueblos de todo el mundo. En cada uno de estos campos la educación superior tiene compromisos que cumplir y aparece como necesidad ineludible. La educación superior no es solamente un asunto de carreras, títulos y grados. Es centralmente una instancia de participación en el conocimiento y, siguiendo a Hopenhayn y Ottone (2000), “un campo que decide”: … la importancia creciente de la innovación y el conocimiento
en las economías hace de la educación no sólo una
inversión con alta tasa de retorno, sino un campo que decide sobre
el destino futuro de personas y sociedades enteras: o dentro de la revolución
de la información, o fuera; o con acceso a “trabajos inteligentes”,
o recluidas en servicios de bajo componente técnico y bajos salarios;
o integradas en redes de circulación del conocimiento, o desamparadas
en la intemperie del analfabetismo cibernético. Objetivos Objetivos Generales 1. Facilitar la incorporación y prosecución de estudios
en la educación superior de todos los bachilleres y bachilleras
que, a pesar de sus legítimas aspiraciones y plenos derechos, no
han sido admitidos o admitidas en ninguna institución de educación
superior oficial, e incrementar el nivel educativo de la población
venezolana. Objetivos Específicos 1. Cuantificar y caracterizar la población de bachilleres que
no han podido acceder a la Educación Metas Visión e impacto esperado de la Misión Sucre La Misión Sucre pretende: Por tanto, al masificar la educación superior a través de la desconcentración del sistema y la creación de nuevas modalidades, alternativas y oportunidades de estudio en todo el territorio nacional se generará un gran impacto, que en términos generales puede delimitarse de la siguiente manera: · En el plano personal: la incorporación a los estudios
superiores de cada uno de los participantes está asociada a la
adquisición de nuevos conocimientos y la participación en
la cultura, a la ampliación de horizontes y al desarrollo personal,
al conocimiento de nuevas personas, el reconocimiento de sí mismo
y el encuentro humano; a la valoración positiva de la familia y
la generación de referentes para las nuevas generaciones, al desarrollo
de capacidades para pensarse y repensarse a sí mismo y a su entorno,
para idear y realizar proyectos y ser útil a los demás.
Inicio
- V Convenio de Trabajo - I
Convención - Ley de Universidades
- Normativa CNU -
Propuesta de Ley de Educación Superior - Anteproyecto
de Educación Superior -
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